Paolo Pinamonti es el director del Teatro de la Zarzuela desde 2011. El miércoles nos hizo disfrutar con su conferencia titulada “La gestión cultural en las artes escénico-musicales: el Teatro de la Zarzuela”. Sucedió en el aula José Polaco, completamente llena,  de la Facultad de Filosofía y Letras de la UGR. Ha sido esta la cuarta intervención dentro del ciclo de conferencias “Teoría y Crítica de la Cultura”, tras haber sido la tercera, a cargo de Rubén Amón, pospuesta por motivos laborales.

A pesar de su acento, que mezcla italiano, portugués y español, y siempre pedir disculpas por ello antes de comenzar una conferencia, Pinamonti suele destacar por su capacidad comunicativa. Además, también pidió disculpas por no volver a organizarse ese curso de “Zarzuela en la UGR” (2012-13) que contaba con la retransmisión de los espectáculos desde el propio Teatro de la Zarzuela. En su lugar, prometió que para la temporada que viene, cuya programación ya está publicada, se realizarían ciertos convenios entre la UGR y el teatro.

Encuadrando su trabajo dentro de lo que llamamos musicología aplicada, Pinamonti nos habló sobre su experiencia al frente del Teatro de la Zarzuela. Tras haber trabajado al frente de otros teatros en Venecia y en Lisboa, su labor gestionando el Teatro de la Zarzuela fue alabada en el aula por varios de nuestros profesores del departamento de HCCM. Destaca sobretodo su implicación por rescatar parte del patrimonio musical español, llevando a escena “cosas raras” (como decía nuestro catedrático Antonio Martín Moreno) y consiguiendo que la gente vaya a verlas y disfrute. Y es que la fuerte formación musical o musicológica de Pinamonti lo hacen una persona especialmente capaz de decidir sobre la interesante programación que ofrece su teatro. Cuando el gestor no tiene este componente musicológico la programación suele resultar repetitiva, centrándose en lo que aparentemente el público quiere. Pero el teatro es un servicio público y tiene que ofrecer un amplio abanico de oferta cultural. Nos hacía recordar Pinamonti, que una universidad, un hospital o un teatro, por naturaleza, no son rentables; son servicios públicos.

Pinamonti insistió en la importancia de mantener viva una obra. Realizó una interesante comparación histórica con el llamado séptimo arte. La vitalidad de la que disfrutó la ópera en años precedentes pasó al cine cuando este nació. Bien sabemos, que ahora en el teatro musical, nos encontramos en una etapa en la que son clave los directores de escena. A través de la escenografía y otros detalles se debe mantener viva una obra.

Volverá Pinamonti a tierras granadinas para participar en el Congreso Internacional “El amor brujo,metáfora de la modernidad (1915-2015)”, que se celebrará del 8 al 10 de julio. Nos hablará concretamente sobre el estreno veneciano de la primera versión de El amor brujo, su recepción crítica y su fortuna ejecutiva. Además participará en la mesa redonda que cerrará el congreso.

Querid@s musicólog@s y jamgrers, nos vemos en la próxima y última conferencia de este ciclo para escuchar al crítico Rubén Amón con una conferencia titulada “La endogamia y el gueto”.

 

Candela Tormo Valpuesta.